Nosotros

En 1918, don Antonio Haro y su familia fundaron el Fundo Santa Elena, en el sector de Cerro Galera, Región de Aysén. El campo se desarrolló en torno a la ganadería, que sostuvo a la familia por generaciones. Más tarde, su hijo Gerardo asumió la conducción y sumó a esa tradición una mirada respetuosa del entorno, valorando los bosques, el bienestar animal y el cuidado de la tierra. Mantuvo esta visión hasta su fallecimiento, en 2016, y la dejó como legado a sus herederos.

Su hija, Alicia Haro Mardones, trabajadora social, operadora turística y mujer campesina, decidió continuar ese compromiso. En 2018, al cumplirse cien años de historia familiar, asumió la administración del campo y, en homenaje a su padre, lo rebautizó como Fundo Don Gerardo.

Alicia mantuvo la ganadería e incorporó el turismo con propósito, demostrando que ambas actividades pueden coexistir y fortalecerse. La propuesta ha ganado reconocimiento entre ganaderos y operadores turísticos de la región, y usa el turismo como herramienta para la reforestación, la restauración de ecosistemas y la conciencia ambiental. Desde Cerro Galera, en la comuna de Coyhaique, conecta historia familiar, cultura campesina y acción climática, proyectando a la Patagonia como punto de partida para contribuir a la restauración del planeta.

Monumento Patagonia es el KM 0 del turismo de reforestación, emplazado en el corazón de la Patagonia.

Fundadoras

Alicia Haro Mardones

Gestora del proyecto Monumento Patagonia

Alicia es la creadora del Monumento Patagonia y del concepto de Turismo de Reforestación y Bono de Carbono Personal.

Desde su formación como trabajadora social, Alicia integra el conocimiento académico con la experiencia práctica del mundo rural y su trayectoria como operadora turística. Esta combinación le permite abordar los desafíos climáticos desde una mirada integral: social, ambiental y territorial.

Fiel a los principios de su profesión, promueve la responsabilidad colectiva, fortaleciendo la conciencia individual y social sobre el cuidado del medio ambiente. Asimismo, impulsa la organización y el trabajo colaborativo como herramientas clave para alcanzar objetivos comunes, convencida del poder transformador que tiene el compromiso humano.

Su visión es clara: transformar el turismo tradicional en una herramienta activa de restauración del planeta, donde cada viaje no solo sea una experiencia, sino también una acción concreta de reforestación y una conexión heredable con el destino.

Desde el Fundo Don Gerardo —concebido como el kilómetro cero— impulsa este movimiento, invitando a operadores turísticos de la Patagonia Aysén y del mundo a sumarse a esta nueva forma de viajar: consciente, regenerativa y con propósito.

Así, Alicia lidera un llamado global:

convertir el turismo en una fuerza capaz de movilizar al mundo en torno a la reforestación y la restauración de los ecosistemas.

Lida Mardones Almonacid

Madre, raíz y sociedad fundadora

Lida Mardones Almonacid representa una presencia fundamental en la historia del Fundo Don Gerardo y en el nacimiento de los proyectos desarrollados desde este territorio. Mujer patagónica, madre y compañera de camino, ha sido parte esencial de la conservación del patrimonio familiar y de los valores que han permitido mantener vivo el vínculo con la tierra.

Como madre de Alicia Haro Mardones, ha acompañado y apoyado su trayectoria, transmitiéndole la fortaleza, la perseverancia y el profundo sentido de pertenencia que caracterizan a las mujeres del campo de Aysén. Su respaldo ha sido especialmente importante en los momentos de transformación, cuando las ideas comenzaron a convertirse en iniciativas concretas de turismo, conservación y acción ambiental.

Como socia fundadora, Lida ha participado en la construcción de esta nueva etapa, aportando su experiencia, confianza y conocimiento de la historia familiar. Su presencia representa la continuidad entre las generaciones que levantaron el antiguo Fundo Santa Elena y el actual Fundo Don Gerardo, desde donde hoy se proyectan iniciativas como el turismo con propósito y Monumento Patagonia.

Su contribución trasciende una función administrativa o social: Lida es parte de la raíz humana y familiar del proyecto. En ella se expresa el trabajo silencioso de tantas mujeres campesinas que han cuidado el hogar, la tierra y la memoria, haciendo posible que las nuevas generaciones puedan crear, innovar y avanzar sin perder su identidad.

Por ello, reconocerla como madre y socia fundadora es también reconocer que esta historia no ha sido construida por una sola persona, sino por una familia unida por el amor a la Patagonia y por el compromiso de protegerla para las generaciones futuras.

Nuestro Equipo

Rodrigo Vásquez Paredes

Arquitecto

En 2007, a los 33 años, Roberto viajó desde Valparaíso hasta la Patagonia, iniciando una etapa decisiva en su vida profesional. En la Región de Aysén trabajó como arquitecto en la Ilustre Municipalidad de Aysén y posteriormente como tasador bancario, experiencias que le permitieron conocer profundamente el territorio y sus desafíos.

Durante uno de sus viajes a Coyhaique conoció a Alicia Haro Mardones, con quien desarrolló una sólida amistad, basada en una visión compartida sobre el desarrollo sostenible, la identidad territorial y el cuidado del medio ambiente.

Su compromiso con estas materias lo llevó a Barcelona, donde cursó un Máster en Arquitectura, Energía y Medio Ambiente en la Universidad Politécnica de Cataluña. Posteriormente, continuó estudios de Doctorado en Tecnología de la Arquitectura, Edificación y Urbanismo, obteniendo una beca de la Generalitat de Cataluña en el marco del programa “Comercio y Ciudad”.

Actualmente reside en Barcelona y continúa estrechamente vinculado con la Patagonia. Como colaborador y asesor estratégico de Monumento Patagonia, transforma las ideas del proyecto en representaciones digitales, animaciones, modelaciones y renders.

Desde la arquitectura sostenible y la innovación digital, Roberto contribuye a proyectar internacionalmente esta iniciativa, convirtiéndose en un puente entre la Patagonia y el mundo.

Equipo de Construcción y Desarrollo en Terreno

Monumento Patagonia es una obra de arte a gran escala y el resultado del compromiso, la experiencia y el trabajo de un equipo ambiental que ha participado directamente en su construcción. Desde el trazado inicial hasta la instalación de postes, el armado de estructuras y la pintura, cada etapa ha requerido conocimiento del terreno, precisión y capacidad para trabajar bajo las exigentes condiciones de la Patagonia.

Jaime Cifuentes

Primer trazado

Jaime Cifuentes ocupa un lugar fundamental en la historia del Monumento Patagonia. Fue la primera persona que logró trazar y materializar sobre el terreno la palabra PATAGONIA, transformando la idea original en una obra visible en el paisaje de Cerro Galera.

Trabajó directamente en cada una de las letras, enfrentándose a las grandes dimensiones de la obra y las particularidades del terreno. Realizó este desafío solo, sin instrumentos topográficos ni apoyo de tecnología especializada, guiándose por su experiencia, su capacidad de observación y su conocimiento práctico del campo.

Su trabajo exigió esfuerzo, precisión, creatividad y una extraordinaria comprensión del espacio. El trazado por Jaime constituyó la base material sobre la cual continuó desarrollándose el proyecto.

Alejandro Salinas y Evaristo Valenzuela

Diseño y construcción del número 22.

Alejandro Salinas y Evaristo Valenzuela son parte fundamental del desarrollo del Monumento Patagonia. Juntos asumieron el desafío de diseño y trazar directamente sobre el terreno el número 22, elemento central de la obra y símbolo de la responsabilidad ambiental que cada persona debe asumir frente al planeta.

En esta etapa se incorporó un cambio importante en el sistema constructivo: el uso de postes fabricados con plástico reciclado proveniente de residuos de la industria salmonera. Este material permitió reutilizar residuos plásticos, reemplazar progresivamente los postes de madera y aumentar la durabilidad de las estructuras frente al clima de la Patagonia.

Gracias al trabajo conjunto de ambos, el diseño del Monumento Patagonia se amplió con la construcción del número 22, sumando nuevas soluciones técnicas y materiales reciclados que fortalecen la sostenibilidad y la coherencia ambiental del proyecto a largo plazo.

Evaristo Valenzuela

Diseño y construcción del Gran Corazón de la Patagonia

Evaristo Valenzuela fue el encargado de diseñar directamente sobre el terreno y ejecutar la construcción del Gran Corazón de la Patagonia, una de las estructuras principales del Monumento Patagonia. Participó en todas las etapas del proceso, desde el diseño y trazado hasta la ejecución definitiva de la obra.

Su trabajo incluyó el trazado de la figura, la definición de sus proporciones, la adaptación del diseño a las condiciones del terreno y la instalación de los postes que forman la estructura. La construcción exigió precisión, esfuerzo físico y una planificación permanente para mantener la forma y alineación del corazón sobre una superficie de gran extensión.

Para su ejecución se usaron postes de plástico reciclado provenientes de residuos de la industria salmonera. Esta solución evitó el uso de postes de madera, aprovechó materiales desechados y mejoró la permanencia de la estructura en el tiempo.

Roberto Pacheco

Trabajo y ejecución en terreno

Roberto Pacheco ha sido parte fundamental del proceso de construcción del Monumento Patagonia. Su mano de obra ha estado presente en distintas etapas de la obra, participando activamente en la instalación de postes, el armado de estructuras, la pintura y el diseño directamente sobre el terreno.

Su experiencia, capacidad de adaptación y disposición para enfrentar las exigencias propias del trabajo en las pampas han sido claves para avanzar en la ejecución del proyecto.

Mediante su trabajo práctico y constante, Roberto ha contribuido directamente a transformar una idea de gran escala en una obra física integrada al paisaje de la Patagonia.

Un trabajo construido en equipo

Jaime Cifuentes, Alejandro Salinas, Evaristo Valenzuela y Roberto Pacheco han aportado sus conocimientos, experiencia, oficios y capacidad de adaptación a las distintas etapas del Monumento Patagonia.

Su trabajo representa la conexión directa entre el diseño y la ejecución, convirtiendo ideas y trazados en estructuras reales. La postación, el armado, la pintura y las soluciones aplicadas en el terreno han sido fundamentales para el avance de la obra.

Su contribución se refleja tanto en las dimensiones construidas como en la calidad, resistencia y permanencia de las estructuras, consolidándolos como integrantes esenciales del equipo de construcción y desarrollo en el terreno del Monumento Patagonia.